La clemenza di Tito o la piedad de un rey en tiempos de la guillotina Compuesta para celebrar la coronación de Leopoldo II de Austria como rey de Bohemia, la ópera fue estrenada un par de años después de la toma de la Bastilla, en los días más sangrientos de la Revolución Francesa, la vigencia de la eterna Roma venía al doble pelo de las enseñanzas de la historia para monárquicos y librepensadores: los primeros ponían las miras en la bondad de la corona para perdonar la vil traición; los segundos daban voz a un pueblo que cuestionaba la vigencia de las intocables cabezas coronadas. La última creación de Mozart, sin embargo, trasciende la convención política de su convulso tiempo para profundizar en la fragilidad humana y convierte la clemencia de Tito no solo en un acto de Estado, sino en un dilema ético que debate sobre la soledad del poder y la complejidad de los afectos. La figura del emperador Tito vista por dos jóvenes talentos de consolidada trayectoria internacional: el director de orquesta Stefano Montanari y el director de escena Rafael R. Villalobos. La propuesta de Villalobos traslada la acción al universo cinematográfico de Cinecittà en los años 40, donde las intrigas entre divas y productores reflejan cómo se instrumentalizó el cine y el imaginario romano para construir una narrativa de grandeza imperial. Para reflejar la tensión dramática de la trama sin descuidar la belleza de la partitura, nadie mejor que Montanari, una de las batutas más vivas y expresivas...